
La cultura ecológica tiene aristas sorprendentes. La última viene de los biocombustibles. En Noruega han ido demasiado lejos: como lo explican acá, los vecinos de Oslo van a donar sus heces para hacer combustibles de gas metano para mover a su transporte público. Aclaran que las donaciones van a ser anóminas. Ahora van a tener un auténtico transporte de mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario